Coges hígado de cerdo
Lomo y aves, lo rehogas
Con aceite y ajo frito;
Pero, por dios, no lo comas,
Que todavía hace falta
Una multitud de cosas.
Todo esto lo cueces mucho,
Porque de ese modo logras
Deshuesar las aves y
(procediendo en buena lógica)
que se desmenuce el lomo
y el hígado, al cual colocas
dentro de un mortero limpio,
le machacas, en buena hora
por un colador lo pasas,
y en el caldo donde todas
estas carnes han cocido
con mucha calma lo embocas;
si te gustan las especias,
con especias lo sazonas.
Después rallas pan; lo echas
En el caldo, se incorpora
A las referidas carnes,
Y todo una pasta forma
Que sacas "in continenti",
En grandes tarros colocas,
Lo conservas algún tiempo,
Librándolo de las moscas,
Y si quieres te lo comes,
Y si no, no te lo comas,
Que cada cual es muy dueño
De su estomago y su boca.